A Huracán no le importó enfrentarse a un rival que le causó más de un dolor de cabeza en los últimos años, uno de los mejores equipos del actual torneo, por rendimiento y resultados, ni hacerlo en condición de visitante. Con la marca a fuego de su estilo más visible que nunca, el Globo embarulló a Defensa y Justicia, cuyo fútbol de alto vuelo ni siquiera abandonó la pista de despegue y cayó como local por primera vez. La segunda victoria consecutiva del campeonato inyectó colorante rosa a un panorama que incluye proyección de puntero virtual.

Con presión alta y marcaje hombre a hombre, Huracán ensució la salida limpia y al suelo del dueño de casa. El Halcón, eventualmente, incurrió en un error técnico producto del pressing intenso que llevaron a cabo Ábila, Espinoza, Romero Gamarra, Montenegro y Fritzler. En primera instancia, el 7 bravo encontró el error ajeno y se reencontró con el gol propio. El remate cruzado con pierna derecha le negó la reivindicación al arquero Arias tras un saque de arco descaminado y acentuó los papeles de dos conjuntos tan distintos como convencidos de su plan de juego.

En la segunda mitad, el punta más letal que tiene el Globo dejó su huella. Wanchope, delantero contracultural por excelencia, fabricó una jugada que enalteció sus atributos de pirata pícaro y ladino. Y que terminó con la red inflada, como siempre. Así, sobre la solidaridad colectiva y la efectividad, los de Eduardo Domínguez cimentaron un triunfo que truncó una racha negativa de más de un lustro y serenó la celeridad de un calendario cargado.


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