Huracán le ganó por la mínima diferencia a Independiente Rivadavia en Mendoza y extendió a cuatro la racha de triunfos consecutivos fuera del Ducó. Jerónimo Barrales, goleador del equipo, marcó el único tanto. Primera victoria como entrenador para Gabriel Rinaldi, quien puso en cancha una alineación agresiva y con buenas intenciones.

Son numerosas las frases hechas, a veces trilladas, que se usan en el mundo del fútbol. Una de las tantas pregona que los equipos necesitan una columna vertebral, que se compone de cuatro jugadores en distintos puestos: arquero, zaguero, volante central y centrodelantero. «Un uno, un dos, un cinco y un nueve; los demás son de relleno», suele escucharse en las canchas, en los bares, en las radios, hasta en algunos noticieros deportivos.

Cierto o no, ayer, Huracán basó su triunfo en la actuación de dos jugadores, el más atrasado y el más adelantado: Islas y Barrales. El arquero tuvo una noche excepcional, evitando más de una vez la caída de su arco y manteniendo nuevamente su valla en cero (sexta vez en el año). El delantero, figura del partido y máximo anotador del Globo en el torneo, mostró su cara habitual, esa que denota sacrificio y entrega, más la tan preciada y necesitada cuota de gol (zurdazo cruzado al ángulo tras bajarla de pecho en el área).

Por supuesto, se sufrió. A fin de cuentas, esto es Huracán y no vale ganar de otra forma. El equipo que conduce Rinaldi no pudo cerrar el partido con la ampliación del marcador y, si bien tuvo chances y méritos para volverse de Mendoza con una diferencia mayor, terminó el partido defendiéndose de una jugada de pelota parada. El juego aéreo fue el máximo problema a lo largo de los noventa minutos.

El triunfo es más que valioso, teniendo en cuenta que es uno de los no pocos partidos que a Huracán le quedan por jugar en el interior del país. Más aún pensando en el colchón de puntos, fuente de tranquilidad de cara a la próxima temporada. Se viene Almirante Brown en un estadio que increíblemente se nos hace esquivo: el Palacio Ducó. Será cuestión de encontrar una concordancia con la regularidad (y racha) que se tiene jugando de visitante.

Huracán: Islas; Mancinelli, Erramuspe, Ferrero, Sotelo; Busse, Barrientos, Villarruel, Martínez; Vega y Barrales.

DT (interino) : Gabriel Rinaldi.

Independiente Rivadavia: Taborda; Moroso, Aveska, Agüero, Alvacete; Sena, Guerra, Brítez Ojeda, Longo; Ferradas y Píriz Alves.

DT: Claudio Del Bosco.

Árbitro: Mauro Vigliano.

Estadio: Bautista Gargantini.

Goles: 6 ST – Barrales.

Cambios: 10 ST – Lorenzo por Longo; 11 ST – Quiroga por Moroso; 20 ST – Fabbiani por Sena; 27 ST – Kuszko por Martínez.

Amonestados: 29 PT – Aveska; 34 PT – Sotelo; 20 ST – Agüero; 44 ST – Vega (Hu); 47 ST – Erramuspe.


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