Huracán empató 1-1 con Sportivo Belgrano en Córdoba y extendió su racha sin triunfos. Toranzo abrió el marcador con una sutileza; Coniglio, en posición fuera de juega, anotó para los locales. El Globo, que estuvo muy flaco de fútbol, otra vez padeció un pésimo arbitraje.

Foto: Diario Olé

Tras poco más de dos semanas y cuatro partidos, Huracán ha pasado un proceso de transformación inaudito. Del semblante avasallador que mostró en el debut pasó a la falta de contundencia en Junín. Rápidamente, mutó en un equipo opaco, con poca profundidad, que perdió su invicto en casa y ante un rival débil. Ayer, en San Francisco, volvió a carecer de juego colectivo. Si bien no perdió ni se desesperó como el sábado, las grietas en el circuito que propone Frank Kudelka quedaron en evidencia y cuando los rendimientos individuales dejaron de ser salvavidas, padeció los ataques de un conjunto cordobés que lastimó con muy poco.

Durante el primer tiempo, Espinoza, Erramuspe y Domínguez fueron los pilares del equipo. El juvenil explotó la banda derecha constantemente, fue punzante y profundo, ejecutó varios centros y hasta remató al arco; todo un dolor de cabeza para el ex quemero y lateral izquierdo de Sportivo, Matías Quiroga. Por su parte, los centrales se hicieron fuertes en el juego aéreo y dispersaron todo intento de ofensiva hacia el arco de Marcos Díaz. Las buenas performance de los nombrados más las de Mandarino y Vismara sostuvieron la presencia en el campo ajeno. La participación de otros, de flojas actuaciones, permitió adelantarse en el tanteador: Moreno y Fabianesi, centro; Martínez, asistencia; Toranzo, gol.

En el complemento, llegó la debacle. Huracán se agazapó en su campo sin garantías defensivas, jugó con fuego y se quemó: antes de la media hora, la embestida del local logró su cometido e igualó el resultado. El tanto fue en off side, pero el elenco de San Francisco había anticipado sus argumentos para emparejar las cosas con las pinceladas de Gómez y Francia más la perseverancia de Coniglio y Carignano. Entró en juego la incapacidad de Carlos Maglio, que obvió muchas faltas en contra de los de Parque Patricios y cobró varias otras a favor de los cordobeses. El trámite se convirtió en bodrio, los ingresos de Villarruel, Torassa y Ábila no torcieron la historia y fue empate, un empate que no preocupa, pero sí enciende las alarmas de cara a lo que viene.


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