Tras empatar 2-2 en el tiempo reglamentario, Huracán se impuso 3-2 a Banfield en los penales y avanzó a cuartos de final de la Copa Argentina. Marcos Díaz, la figura, atajó tres remates de los cinco que ejecutó el Taladro. En el partido, Martínez convirtió los dos goles del Globo, que enfrentará al vencedor de Estudiantes-Independiente.

Foto: Daniel Méndez

En junio del año pasado, cuando llegó a Huracán, tenía 27 primaveras y solo dos docenas de partidos jugados. El santafecino se formó en Colón, club en el que debutó en 2009. Le tocó coincidir con el propietario permanente del arco rojinegro, un histórico del Sabalero: Diego Pozo lo relegaría al banco durante mucho tiempo. Tras un paso fugaz -ocho presentaciones- en el Lobo jujeño, Marcos Díaz firmó un nuevo contrato en Avenida Caseros 3159. Las vueltas de la vida lo pondrían nuevamente un paso atrás de Pozo, pero el mundialista duraría poco en Parque Patricios.

Por todo lo que su nombre significaba, Gastón Monzón tomó la posta y Díaz, aunque ya no más tercer arquero, se transformó en la primera alternativa. Rápidamente, llegó su oportunidad, pero un desgarro inoportuno le impidió jugar más de seis minutos contra Ferro. Toda una vuelta tendría que esperar para volver a estar desde el arranque. Ante el mismo rival, disputó su primer encuentro completo. De ahí en más, la fortuna correría a su favor. Seguridad, confianza, reflejos, voladas. Compañerismo, perfil bajo, humildad. En poco tiempo, hizo mucho. Para definirlo, dos palabras sonaron cada vez más. «Titular indiscutido».

Entre tantas actuaciones destacadas, sin obviar la inolvidable del Libertadores de América, la de ayer fue consagratoria. Marcos Díaz entró en ese selecto grupo de arqueros denominados ‘atajapenales’. En la tanda que definió el pasaje a cuartos de la Copa Argentina, contuvo los remates de tres especialistas: Salcedo, Erviti y Cazares. El Uno fue la clave para hacerse del jugoso premio económico ($580 mil) y dejar a Huracán a tres partidos de la competencia de clubes más importante del continente. Los excelsos rendimientos de Vismara y Martínez, más un rendimiento colectivo aceptable en juego y destacado por actitud -esa misma que Kudelka reclamó tras la goleada en contra ante Unión-, colorearon la tarde gris, que fue de alegría para el ilusionado Pueblo Quemero.


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