Huracán empató 1-1 con Defensa y Justicia en el Tomás Ducó y perdió la oportunidad de descontarle puntos a los equipos del podio. La lluvia intensa desvirtuó el partido, inundó la cancha y provocó errores. Leandro Caruso marcó el tanto tras una gran jugada de Wanchope Ábila. Una vez más, la actuación de Marcos Díaz fue determinante.

Foto: Daniel Méndez

Un charco ahí, otro por allá, uno más por acá. El campo de juego del Palacio Ducó soportó cuanto pudo, pero no hay forma de enfrentar siete horas ininterrumpidas de diluvio. Huracán y Defensa prometían, en la previa, protagonizar un duelo de equipos que pregonan el juego del toque, con pelota el piso, de esquemas dinámicos y ofensivos. Pero fue un partido plagado de errores, de fútbol escueto y pierna larga. Hubo una figura indiscutida, dos goles, cinco amonestados y muchas emociones. También hubo un merecedor del triunfo, que no fue el Globo, local y necesitado, sino el Halcón.

Choques, resbalones, desbordes que se cuentan los dedos de una mano y una única llegada clara fue todo lo que se registró en el primer tiempo. Defensa pudo abrir el marcador a través de Juan Martín Lucero, goleador del campeonato, pero el palo devolvió el zurdazo al delantero y el aliento al público local. En el complemento, fue el propio máximo anotador del certamen el que truncó los 232 minutos de valla invicta que contabilizaba Marcos Díaz. El punta anticipó a todos en un centro bajo que Washington Camacho lanzó desde la izquierda y puso en ventaja a los de Florencio Varela.

Tras el tanto en contra y la desventaja, Huracán tuvo lo que le faltó en muchas ocasiones: reacción. Menos de diez minutos después, Ramón Ábila recibió el balón al borde lateral del área, dejó un rival en el camino y definió de tres dedos con pierna cambiada. El arquero logró desviar levemente la trayectoria de la pelota, pero le cayó en los pies a Leandro Caruso, a quien le bastó con empujarla para estampar el 1-1. Inoportunamente, el envión anímico que procedió al empate fue fugaz. El Globo solo llevó riesgo al arco del Halcón con un cabezazo desviado de Federico Mancinelli, que ingresó en la primera mitad en lugar de Eduardo Domínguez -lesionado- y cumplió con creces.

Gradualmente, el equipo de Frank Kudelka sintió el desgaste físico que requirió un terreno de juego más que complicado y se estancó. Hasta lo pudo perder, pero entró en acción uno de los protagonistas del triunfo del último sábado en Avellaneda, Díaz. El arquero tapó todo, marcó presencia en cada centro que cayó en su área, apagó las alarmas que se encendieron con las numerosas aproximaciones de Defensa y se hizo dueño del mote de figura. Fue empate con sabor a poco. Para lograr metas altas, de local no se pueden resignar puntos, sin importar el rival. El compromiso próximo será ante Instituto, en Córdoba. Pero, al igual que el césped del Ducó, las ilusiones quedaron mojadas.

Huracán: Díaz; Mandarino, Domínguez, Cuesta, Arano; Villarruel; Capurro, Toranzo; Espinoza, Caruso y Defederico.

DT: Frank Kudelka.

Defensa y Justicia: Pellegrino; Báez, Tejera, Faccioli, Benítez; Busse, Acevedo, Aguilera, Camacho; Lucero y Guerra.

DT: Diego Cocca.

Árbitro: Mauro Vigliano.

Estadio: Tomás A. Ducó.

Goles: 7 ST – Lucero; 16 ST – Caruso.

Cambios: 35 PT – Mancinelli por Domínguez; 0 ST – Romero Gamarra por Capurro; 14 ST – Fernández por Guerra; 19 ST – Ábila por Arano; 31 ST Velázquez por Busse; 36 ST – Iglesias por Camacho.

Amonestados27 PT – Capurro; 37 PT – Báez; 0 ST – Camacho; 9 ST – Guerra; 46 ST – Cuesta.


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