Huracán cayó por la mínima diferencia en su visita a La Plata y sumó su décima derrota en el torneo. Los tres puntos fueron demasiado premio para un Gimnasia que tuvo su mayor virtud en la sobresaliente solidez del arquero Monetti. El Globo fue protagonista en cancha del Tripero y lo acorraló constantemente, pero no la pudo meter. El lunes próximo, ante el puntero Rosario Central.

 

Fue un golpe de esos que dejan secuelas. Huracán llegaba a La Plata habiendo perdido ya nueve partidos en el torneo, cifra que ningún equipo con intención de ascender se puede permitir. Sin embargo, la ilusión estaba intacta. Es más, la ilusión se venía acrecentando, y no importaban los 27 años de sequía que el Globo llevaba en el Bosque. El partido, jugado históricamente más veces en Primera, fue digno de la máximo categoría del fútbol argentino. Para el espectador neutral seguramente haya sido un partidazo; para quemeros y triperos, tristeza y alegría, respectivamente.

El inicio fue un flashback de muchos partidos de Huracán: desatención, desconcentración, errores propios y goles ajenos. En 11 minutos, Niell ya había puesto arriba a los platenses. Un inentendible error de Barrientos, un cierre que nunca llegó por parte de Mancinelli y una contra veloz y efectiva terminó con el delantero tripero empujando la pelota a la red desde el área chica. Cuesta arriba para el Globo que, a esa altura, con el marcador abajo y un penal a favor no cobrado, debía remar en dulce de leche.

Y lo hizo. Remó y remó, metió a Gimnasia en un arco, lo peloteó, inclinó la cancha. Durante los últimos minutos del primer tiempo y todo el complemento, lo acorraló de forma impensada. Once contra once y de visitante supo ser muy superior a su rival, aún más que de local y en superioridad numérica. Pese a llegar «a los ponchazos», como se suele decir en la jerga futbolística, tuvo el empate en los pies de Vega y Barrientos, también en la cabeza de Erramuspe y Danelón. ¿Por qué no empató el Globo? Respuesta simple: Fernando Monetti. Actuación verdaderamente deslumbrante del guardameta tripero, que fue la figura indiscutida del encuentro.

Tras las incontables chances del equipo de Llop, que metió en cancha a Vega, Busse y Kuszko (solo el primero se metió de lleno en el partido), Trucco, de paupérrimo desempeño, marcó el final. Quizás sea la enorme voluntad que demostró el Globo lo que transforma en tan dolorosa la derrota. O, tal vez, el color que tuvo el partido. Lo cierto es que se perdió de manera oficial por primera vez en el año, y los once puntos que nos separan de los puestos de ascenso parecen una distancia imposible de recortar.

La esperanza nos convierte en soñadores, aunque los números nos quieren (y pueden) despertar. Se viene Rosario Central, el segundo más grande de la categoría detrás nuestro, y con una racha de victorias envidiable. ¿Último tren? No se sabe, es lo lindo que tiene el fútbol. Lo que sí se sabe es que Huracán debe repetir el protagonismo de anoche, ante los rosarinos y ante cada uno de los rivales que le toque enfrentar.

Huracán: Islas; Mancinelli, Erramuspe, Ferrero, Sotelo; Danelón, Villarruel, Barrientos, Bustos; Defederico y Barrales.

DT : Juan Manuel Llop.

Gimnasia LP: Monetti; Oreja, Piarrou, Blengio, Benítez; Mussis, Miloc, Fernández, García; Niell y Pereyra.

DT: Pedro Troglio.

Árbitro: Silvio Trucco.

Estadio: Juan Carmelo Zerillo.

Cambios: 10 ST – Meza por Mussis; 18 ST – Vega por Bustos; 18 ST – Busse por Barrientos; 32 ST – Basualdo por Fernández; 32 ST – Kuszko por Danelón; 38 ST – Peralta por Pereyra.

Goles: 11 PT – Niell.

Amonestados: 7 PT – Benítez; 14 PT – Barrientos; 14 PT – Danelón; 46 PT – Piarrou; 7 ST – Fernández; 13 ST – Erramuspe; 40 ST – Monetti; 43 ST – García.


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