Los muchachos tenían una serie de sensaciones ambiguas. Por un lado, alegría y esperanza por lo que está a punto de venir, por el lugar, por el momento y por la situación en la que hoy se encuentran. Pero por otra parte…

El sentimiento que compartían no era de aflicción, sino más bien de un andar confuso, el mismo que bate su propia gente desde ya hace un tiempo . La dualidad del momento es muchas veces incomprensible. Las llaves del cielo se ponen en juego allá por Parque Patricios, pero sin embargo en vez de apuntarle a San Pedro, se trata simplemente de evitarle al báratro. ¡Qué cosa extraña!

Aunque parezca mentira este mismo presente ya se había vivido hace muy poquito, y hasta también recorrió las líneas de este Aguante en alguna que otra previa. El miedo de caer cortaba las alas de la gloria, y  reducía los deseos a chiquitajes. ¿Cómo? ¿No era que hace dos semanas no querían saber nada con esto? ¿No nos habían pedido que le demos la espalda a este desafío y que nos abocáramos sólo a lo otro? Quizá eso es lo que pensarán los pocos que hoy representarán a otros miles en Brasil. El mensaje del afuera fue confuso, pero derivó también en la poca claridad del adentro.

De todas formas ahora no importa. O sí, y por eso habrá que explicarles a estos muchachos acerca del arte de creer. Sólo de esa manera se puede darle un entendimiento lógico a esta situación. Hacerles entender que si uno no exigió más, era porque la recepción de lo que ellos mismos daban no alcanzaba para hacerlo. O parecía no alcanzar. Como aquella vez, como la otra. Como esa oportunidad inolvidable, gloriosa. Como ese golpe de timón a tiempo que terminó en triplete, en lágrimas de alegría, en copas y vueltas olímpicas hasta el amanecer de un sol cuyano o de una capital conmocionada por el festejo de los que estuvieron presentes como pudieron.

El arte de creer es así, a veces un poco injusto cuando se necesita alimentarlo. Pero ahora lo está, porque después de haber dejado bastante lejos al infierno, de haberles complicado el camino a los de la vereda de en frente, ya se puede empezar a mirar hacia adelante, un futuro que ahora promete, que se posiciona para el gran paso, para uno firme. Los muchachos deberán dejar de lado esa confusión primera y enfocarse en que ahora -seguramente como ellos siempre hicieron- todos los demás depositan sus ilusiones en ese Globo, que cuando parece perder aire, puede terminar volando hacia lo más alto. Esta noche, bajo las estrellas de un cielo que habla portugués y que quiere alejar a los de celeste y blanco, tanto esos que pudieron llegar hasta allí como los tantos otros que tuvieron que quedarse acá volverán a creer. Quién les dice, quizá hoy no se vaya a brindar con caipirinha.

Síntesis

Huracán: Marcos Díaz; José San Román, Martín Nervo, Federico Mancinelli, Carlos Arano; Mauro Bogado, Federico Vismara, David Distéfano; Patricio Toranzo; Cristian Espinoza y Ramón Ábila.

Sport Recife: Danilo Fernandes; Ferrugem, Matheus Ferraz, Durval y Rene; Rithely; Maikon Leite, Neto, Elber y Marlone; André. DT: Falcao.

Árbitro: Adrián Vélez (colombiano).

Estadio: Ilha do Retiro.

Hora: Desde las 22.

Transmite: Fox Sports 2 y El Ojo del Huracán (AM 1090 Radio Popular).


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