A un año de la obtención de la Copa Argentina, Huracán recibe a River en el Tomás A. Ducó por un lugar en la final de la Sudamericana.

En la madrugada todo parece calmo, pero la tranquilidad no es moneda corriente durante estos momentos. Una epidemia de insomnio y cafeína pareció invadir las mentes de aquellos que hoy miran el calendario y humedecen sus ojos a raíz de un recuerdo que los hace sonreír. Pero a su vez ojean la hora una y otra vez, sacan cuentas, restan, y se ilusionan con que la alegría, esa impagable y absoluta, vuelva a recorrer sus cuerpos esta misma noche, como había ocurrido en una inolvidable jornada bajo un cielo sanjuanino.

Muchos ignorarán los números y harán pedazos a la vieja idea de que las casualidades no existen. Otros mirarán hacia arriba y creerán que en realidad, el 26/11 se creó para ser una fecha sagrada, una cifra que podría convertirse en mágica, si Dios y la redonda lo permiten. Videos, audios, publicaciones en los muros de Facebook y ‘tuits’. Miles de ellos. Ninguno permite dejar el asunto de lado, ni siquiera por un momento. La TV quedó de fondo porque la vista se mantiene en ese celular que se aferró a dos manos que no lo soltarán durante horas y horas, hasta que los párpados que se ubican por encima de ellas se caigan por instinto producto de la aparición de ese sueño fantasma que se dignó a decir presente de una vez por todas.

Llegó ese día que tantos esperaban después de la carambola milagrosa, esa protagonizada por un siete bravo que hoy querrá estar más picante que nunca. Y hablando de picar… Te acordás y te volvés a preguntar por qué no entró. ¿Por qué? ¿Quién habrá sido el desubicado que puso ese travesaño justo ahí? Sin embargo la ventaja está, mínima pero gigantesca, y el próximo paso hacia la gloria tendrá que darse justo en la misma fecha en la que hace un año, esas manos mágicas no hicieron Sapo.

Fueron 41. Nada más y nada menos. 41 largos e interminables años. Infinitos. Pero llegó y se repitió. Fue doblete. Se brindó con dos copas nuevas. Y sí, hace justo un año, pero vos todavía no podés descorchar otro ‘champán‘. Así y todo, lo abrís y esperás. Esperás nervioso pero con confianza, con esa que te asegura una y otra vez que todo va a estar bien, pero que a su vez no impide que ese puño interno te golpee la boca del estómago durante todo el día. No te importa el momento del día, el lugar, las tareas a realizar. Tampoco la gente que te rodea, ni las responsabilidades, ni ninguna otra cosa en todo este planeta, ni en cualquier otro. No te interesa nada más. Dejás en claro que tu cuerpo está allí, en la empresa, en la oficina, en tu casa, en donde sea, pero que tu cabeza ya se fue para Avenida Alcorta hace muchas horas.

Esta noche, pase lo que pase, formará parte de la historia. Todos los ojos de Latinoamérica estarán puestos en un Palacio que deberá coronar a un sólo rey. Pero al escuchar el pitazo final, lo único que vas a anhelar es que esa gloria que viviste hace 365 días te empiece a invadir de nuevo…

Síntesis:

Huracán: Marcos Díaz; José San Roman, Martín Nervo, Federico Mancinelli, Luciano Balbi; Federico Vismara, Mauro Bogado; Cristian Espinoza; Patricio Toranzo; Ramón Ábila.

River: Marcelo Barovero; Gabriel Mercado, Jonathan Maidana, Álvarez Balanta, Leonel Vangioni / Milton Casco; Carlos Sánchez, Matías Kranevitter, Leonardo Ponzio, Camilo Mayada; Rodrigo Mora y Lucas Alario.

Árbitro: Sandro Ricci (Brasil).

Horario: 20.45

Transmiten: TV Pública, Fox Sports, y el Ojo del Huracán (AM 1090).


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