Huracán derrotó 3-0 a Temperley en el Ducó y sacó a relucir la chapa de candidato desde el primer partido. Milla, por duplicado, y Espinoza convirtieron los goles. Toranzo, que fue la gran figura, se retiró lesionado. El próximo compromiso será en Junín dentro de dos semanas.

Aquellos que acumulan años y años de cancha cuentan que, en época de antaño, cuando River deslumbraba con maravillosos equipos, una bandera fue colgada en el Monumental con la leyenda «ganar, gustar y golear». Desde entonces, la triple G se transformó en una escuela para el Millonario y pronto se extendió como meta para los demás clubes del fútbol argentino. Anoche, Huracán desempolvó esa antigua forma de brindar espectáculo. Setentosa, podría decirse. En desuso por la mayoría, lamentablemente. Y conquistó con vehemencia futbolística a un rival que llegó al Palacio Ducó con el deseo de no contribuir a una fiesta multitudinaria, pero resultó ser víctima y espectador de ella.

Fue una orquesta. Kudelka resolvió con éxito las ausencias por sanción y eligió a grandes intérpretes que brillaron. Tal es así que dos delanteros ¿suplentes? respetaron a la perfección sus partituras, coordinaron las notas y se cedieron el uno al otro el cierre de cada acto. Dos veces anotó Milla en su debut y Espinoza sumó uno más. La melodía colectiva no tuvo ningún error. Los cuatro instrumentos del fondo sonaron cada vez que se los necesitó y Marcos Díaz debió afinarlos una única vez. Buenas performance de Villarruel y Vismara, los mezza voce, y Martínez, prestissimo. A la hora del solo, de la cadenza, Toranzo enamoró: belleza técnica, adagio y allegro, calidad, inteligencia. Para Pato, ovación y aplauso.

Por rival y por nivel de juego, respectivamente, los triunfos ante Boca y Temperley invitan a soñar. Es difícil no aceptar tal invitación. Hay material, sin dudas, como también hay confianza de cara a un torneo que entregará un mismo premio a muchos. En fútbol no hay que precipitarse, pero la ilusión es un permitido sano. Ayer, Huracán se estiró y dio un largo primer paso, aún quedan 19. La suerte marca que, lejos del anhelo popular de un pronto partido próximo, habrá que esperar dos semanas para volver a ver a este equipo que promete, este grupo que ayer ganó, gustó y goleó.


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