Huracán empató 1-1 con Estudiantes en Formosa y avanzó a la semifinal de la Copa Argentina a través de la definición por penales. Otra vez, Marcos Díaz fue determinante: atajó tres remates de los cinco que le patearon y dejó al equipo a dos partidos de la Libertadores. El Globo enfrentará al ganador del duelo entre Atlético de Rafaela y Defensa.

Foto: Daniel Méndez

Marcos Roberto Silveira Reis fue el arquero del Brasil campeón del mundo en Corea-Japón 2002. Tras dos décadas de carrera profesional, el arquero paulista se transformó en ídolo nacional e ícono del Palmeiras, único club en el que jugó y con el que salió campeón de la Copa Libertadores en 1999. A Reis, como a casi todos los futbolistas del país vecino, le llamaban directamente por su nombre. Sus atajadas milagrosas, en especial aquellas en partidos decisivos o instancias finales, le valieron el cariño eterno de los hinchas y dos apodos enaltecedores, Súper y San Marcos.

Tras poco más de un año, por los mismos motivos que el caso del brasileño, Huracán también encontró a un santo, a un superhéroe, en su arquero. Por esas casualidades raras y atractivas que tiene el fútbol, resulta ser tocayo de su colega. Díaz, el gigante Díaz, fue determinante una vez más para el Globo. Luego de lo que parecía una performance inigualable ante Banfield en la ronda anterior de Copa Argentina, no se conformó bloquearle el gol a Carrillo en el último minuto de los 90 reglamentarios, sino que repitió la cantidad de disparos contenidos desde los doce pasos. Dejó de lado todo análisis posible de un empate cerrado y justo entre Quemeros y Pincharratas.

El equipo de Parque Patricios jugará una instancia semifinal tras 40 años. Un plantel que se sintió menos cómodo pero más efectivo ante elencos de Primera División y un arquero fuera de serie son las grandes claves que justifican tal logro. Salir campeón de la competencia le permitiría al club disputar el certamen más importante del continente el próximo año. Esa palabra que suena tan ajena está muy cerca. Libertadores. La ardua y difícil tarea que tendrán los de Kudelka en lo que resta del año será buscar la conquista de tal objetivo sin descuidar la meta del ascenso. Difícil, sí, pero no imposible: tenemos a Súper Marcos.


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