Huracán volvió a Primera, pero el comienzo de este torneo largo no fue el que todos querían. ¿Por qué? ¿Cuál es la razón por la que el Globo está otra vez en la mira del descenso?

Se sabía que al pelear por el sueño de allá, se iba a descuidar la obligación de acá. Pero, ¿cómo evitarlo? ¿Más de cuatro décadas no eran un tiempo suficientemente largo cómo para arriesgarse a siquiera intentarlo? ¿Nadie sería capaz de arriesgar su trabajo, la vida segura que tienen hoy día, si la chance que creía que esperaría por siempre sin creces, por fin aparece allí, esperándolo en la puerta de su casa? No tenía ningún sentido regalar esa oportunidad, pero el problema es que el precio terminó siendo bastante más caro del que todos pensaban…

De la noche a la mañana, Huracán le dijo chau a la maldita B Nacional, salió campeón de la Copa Argentina y se clasificó a la Copa Libertadores de América. Sí, así de simple. En un lapso de dos meses, los mismo que navegaban por la mitad de la tabla en la segunda categoría, un día se despertaron y lograron aún más del objetivo que tenían focalizado de ante mano.

Parecía que de una vez por todas, era hora de aprovechar el momento. Reforzarse lo mejor posible, pensar en un proyecto a largo plazo con Néstor Apuzzo y Gabriel Rinaldi a la cabeza, y por fin asentarse en Primera y acostumbrarse a pelear competiciones internacionales. Pero las naves se quemaron muy rápido, demasiado para un club que esperaba ese presente hace muchos muchos años.

El glamour de la Libertadores fue el champagne que embriagó a todos de éxito y grandeza, e hizo olvidar las obligaciones del torneo local y la tabla porcentual. Siete derrotas en diez partidos no parecía una catástrofe mientras la luz de la copa seguía encandilando el camino. Quizá, sí dolió y mucho la caída en el Bajo Flores, por la expectativa y las ganas de que por fin los quemeros puedan traerse una alegría de ese repelente estadio.

borghello

Curiosamente, las únicas dos victorias que Huracán había conseguido durante ese lapso, habían sido con su «once titular», y no con aquel «mix» que debió hacerse cargo del campeonato mientras las figuras viajaban por el continente. El 1-0 ante Arsenal y la goleada 4-0 sobre Argentinos tuvieron un denominador común: Ramón Ábila. Increíblemente (y también de manera alarmante), los cinco goles que sirvieron para darle seis puntos al Globo fueron de Wanchope (si se quiere, cuatro, por más que el árbitro le haya otorgado al 9 el tanto en contra del Bicho que marcó Flores).

Pero ese cachetazo en Venezuela que destruyó un sueño en mil pedazos, también sirvió para que se abrieran los ojos: el equipo de Apuzzo estaba último a nivel local, y la tabla de promedios ya empezaba a amenazar con poner a los números en rojo. Y a pesar de que en medio de toda esa euforia, otra vez el Globo volvió a gritar campeón en San Juan al derrotar a River, el no tener que ir a competir al exterior hizo que, de todas formas, los hinchas enfocaran sus ojos solamente en el fútbol argentino. Y ahí fue cuando se empezó a descubrir que, en realidad, el plantel no estaba tan completo como se creía, o que aquellos jugadores que debieron cumplir su rol en el recambio, no estuvieron a la altura de las circunstancias.

Es verdad, una a favor de ellos, es que debieron jugar todos juntos. Claro, aquellos habituales «suplentes» no tuvieron demasiadas oportunidades para mostrarse ensamblados dentro del equipo ideal, y tuvieron que asumir sus compromisos junto a aquellos otros que tampoco tenían su lugar entre los 11. Pero también es real que el club no mandó a un puñado de juveniles a la hoguera, sino que confió en varios hombres de experiencia que nunca dijeron presente.

montenegro

El retorno de Daniel Montenegro a Parque Patricios estuvo lleno de polémicas, y el Rolfi terminó dándole la razón a aquellos que no estaban demasiado felices con su regreso. Es que el número 30 todavía no pudo demostrar la calidad que supo plasmar en el campo de juego a lo largo de su carrera. Sólo hubo que conformarse con unas pequeñas pinceladas de aquel Montenegro que podía montarse un equipo al hombro y ser la manija dentro de la cancha. La falta de gol también fue un problema. Iván Borghello no se amigó jamás con la red, mientras Lucas Campana y Gil Clarotti todavía esperan la posibilidad de poder demostrar su poderío ofensivo. El buen pie de Moreno y Fabianesi y de Gallegos fue opacado por su andar cansino, y la difícil tarea de Agustín Torassa de tener que reemplazar a Espinoza, nunca llegó a ser tal, más allá de la entrega y del rendimiento aceptable del chiquitín.

Al finalizar esta primera parte, sólo Rafaela, Crucero, Defensa, Olimpo, Arsenal y Chicago miran desde abajo a este Huracán que hoy ocupa el 24º puesto. Ocho derrotas, cuatro empates y tan sólo tres victorias dejaron al Globo en el penúltimo puesto, de descenso, compartido con el Colectivero (0,866 de promedio) y sólo por encima del Torito.

La directiva juró renovarle su confianza a Néstor Apuzzo y a su cuerpo técnico de cara a lo que viene. La pretemporada ya comenzó y la danza de nombres para reforzar el plantel baila hace rato. Copa Argentina, Sudamericana y estabilidad en Primera es lo que le espera al equipo durante el próximo semestre.

Si la confianza está, que no quede en el olvido si el arranque no es bueno. Si el mercado de pases se abrió, a no confundirse con los elegidos. Y si sos quemero, a seguir alentando como siempre. Se viene una mitad de año muy dura, en la que cualquier cosa puede pasar, y si éstas son buenas o malas, depende de todos. En este torneo, ya pasó la mitad del vaso vacío. Ahora, a trabajar para que venga la abundancia.


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