Huracán derrotó 1-0 a Independiente en Avellaneda con gol de Patricio Toranzo, la figura del partido. El ex ángel de Cappa le puso el moño a una gran jugada de Leandro Caruso y fue el responsable principal de la impaciencia que revistió al Rojo: anotación, lujos y caños. Marcos Díaz fue determinante y le atajó un penal a Daniel Montenegro con el marcador cero a cero.

Foto: Daniel Méndez

Todo puede cambiar en un minuto. Una de las tantas máximas del fútbol. ¿Cierta? No siempre, pero sí anoche. En el Libertadores de América, con Huracán de un lado e Independiente del otro, ese minuto fue el 25. Hasta entonces, el infierno no estaba encantador. El Rojo dominaba el encuentro, atacaba con profundidad e inquietaba a la última línea del Globo, que casi no podía pasar mitad de cancha. Cuando la poca paciencia del público local, que sin duda sería un factor determinante, estaba a punto de desaparecer, Víctor Cuesta cometió una infracción infantil dentro del área y Sergio Pezzotta cobró penal. Los de Avellaneda no encontraban la puerta, el defensor se las señaló y entregó la llave.

Si más tarde hablaremos de un ángel, a Díaz le cabe no menos que la definición de santo, porque fue Montenegro -sí, el Rolfi, el mismo que genera controversia en todo el público quemero- el que acomodó la pelota para ejecutar la falta. El que no pensó que se avecinaba un remate de potencia desmedida, que arroje la primera piedra. El capitán de Independiente no arriesgó, disparó con violencia, pero apuntó al medio. San Marcos adivinó, estiró su mano derecha y desvió el lanzamiento al córner. Hasta que el tiro de esquina reanudó el juego, el tiempo se detuvo. El aliento contenido de la gente no se transformó en grito. No hubo embargo de alegría ni abrazos en las tribunas. Se dio un momento eterno de silencio. Después, empezó otro partido. Todo puede cambiar en un minuto.

Insultos, silbidos y cantos amenazantes llenaron de aire al conjunto de Frank Kudelka y afectó la concentración del de Omar De Felippe. Huracán entró en confianza, se hizo de mayor contacto con la pelota y ensayó algunos ataques hacia el arco rival antes de que termine la primera mitad, patrones que se repitieron cuando arrancó el complemento. Con la presión sobre Independiente en constante aumento, que implicó errores e imprecisión en todas sus líneas, un actor de la visita asumió el rol protagónico. Un volante con talento y cabeza fría, que mostró un brillo similar al de hace cinco años. Patricio Toranzo comprendió que el escenario se debía usar a favor. El ex Racing manejó los tiempos, exacerbó a varios jugadores del Rojo y capitalizó la soledad en el área que le brindó Caruso en una jugada en la que acumuló todas las marcas posibles. Definición fina ante Diego Rodríguez, derechos de autor cedidos al delantero y festejo dedicado a su futuro hijo. Una anotación que valdría tres puntos. El blanco inmaculado de la indumentaria del Globo pareció alejar al equipo del calor que inundó el estadio desde entonces y hasta el final. Un infierno, que contó con la visita de un ángel.

Huracán: Díaz; Mandarino, Domínguez, Cuesta, Arano; Villarruel; Capurro, Toranzo; Espinoza, Caruso y Defederico.

DT: Frank Kudelka.

Independiente: Rodríguez; Zárate, Tula, Cáceres, Villalba; Fredes, Vidal Mancuello; Pisano, Montenegro; Penco.

DT: Omar De Felippe.

Árbitro: Sergio Pezzotta.

Estadio: Libertadores de América.

Goles: 12 ST – Toranzo.

Cambios: 16 ST – Benítez por Fredes; 24 ST – Insúa por Pisano; 28 ST – Menéndez por Montenegro; 32 ST – Gallegos por Espinoza; 38 ST – Ábila por Caruso; 44 ST – Sotelo por Defederico.

Amonestados: 24 PT – Cuesta; 29 PT – Cáceres; 39 PT – Villalba; 22 ST – Villarruel; 25 ST – Montenegro; 28 ST – Vidal.

Incidencias: 25 PT – Marcos Díaz retiene un tiro libre penal ejecutado por Daniel Montenegro.


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