Si hay algo que sobra en esta vida son las frases hechas. La salida sencilla, las oraciones repetidas, las banales, las trilladas.  Encasillar un tema siempre con las mismas afirmaciones que, en su mayoría, no tienen ningún sentido. Sin embargo, hay una particularidad en este mundo, en el de los cabeza de pelota, que necesita de ellas. Que no puede despegarse. Fundamentalmente porque todas ellas son reales, son verdaderas. Se reflejan en cada minuto que transcurre, en cada previa, en cada charla, momento, preparación o vivencia.

El hecho de poder definir de manera original qué es un clásico se ha vuelto realmente difícil. Pero cuando ése, el que a vos te toca (adentro), está a punto de jugarse, quizá las palabras te salen un poco más fáciles porque el sentimiento llega de inmediato. Y ahí te ponés a pensar en que el clásico es tu familia. La que se paraliza por completa si respeta la herencia, o la que se divide y se cambia el apellido en caso de que haya algunos ‘traidores’ que se hayan pasado a la vereda de enfrente.

El clásico son tus amigos. A los que amas 363 días del año, pero aunque parezca increíble, les deseas el mal dos veces en cada uno de ellos (algunas veces en un par más). Es así, inexplicable y fácil de expresar a la vez. Porque ningún ser normal puede encontrarle la razón a que, por 22 tipos corriendo detrás de una pelota, vos quieras que a tu mejor amigo le vaya mal. O a tu pareja. O a cualquier tipo que le tengas una pizca de cariño. Pero bueno, es así. ¿Seremos seres malvados en el fondo? Quién sabe. Puede que esa redonda de cuero tenga algo extraño que la convierta en la culpable de todo eso.

Los clásicos son así. Todos. Pero hay uno que no puede compararse con los demás. Porque además de tu familia, tus amigos, tu pareja, este clásico tiene otro condimento que lo hace aún más pasional. EL BARRIO. La disputa por él. El que unos tienen y otros… aún lo están buscando. El más guapo, el que manda. En el que la mitad saldrá toda la semana con una sonrisa de oreja a oreja luciendo su escudo bordado en el pecho, mientras que la otra mitad desfilará por las calles con su mejor cara de culo.

Llegó el día del insomnio y de los corazones acelerados. De los nervios y las apuestas. De las cargadas ásperas y certeras. De los asados previos con vino de por medio. De la tertulia con el enemigo. De los insultos desmedidos y las radios rotas contra el suelo. Del relator exagerado y de los periodistas amarillos. Llegó el dia del orgullo y de la hombría. El día de las frases hechas, el día en que los partidos son aparte y se ganan. Llegó un día donde el Globo está adentro y vos estás afuera. Llegó un día donde vos debés salvar el año (aunque te duela) y nosotros seguir soñando con la historia…

Llegó el partido de la gente. En el que el Huracán de los Milagros deberá enfrentar con más huevos que nunca. Porque a nadie le interesa si llegamos cansados, lastimados, si hay bajas o si no tuvimos tiempo de entrenar. Todos estarán esperando nuestra caída para señalarnos. Para mostrarnos que no podíamos, para que lo lógico se haga realidad. El sueño copero se despega de la realidad de esta tarde, y por eso hoy iremos de punto. Pero lo que todos olvidan, es que nuestros soldados saldrán a la cancha con una camiseta que no entiende de lógica ni de estadísticas ni de cansancio ni de nada. Que no se acuerda de ningún accidente, que no le interesa si el partido se juega en el Mineirao o en la plaza de acá a la vuelta. Ellos saldrán con todo. Con orgullo. Y pase lo que pase demostrarán, la grandeza de ser de Huracán. Estamos con ustedes…

Síntesis:

San Lorenzo: Sebastián Torrico; Julio Buffarini, Marcos Angeleri, Matías Caruzzo y Emmanuel Más; Franco Mussis y Juan Mercier; Ezequiel Cerutti, Néstor Ortigoza, Sebastián Blanco; Nicolás Blandi. DT: Pablo Guede.

Huracán: Marcos Díaz; José San Román, Martín Nervo, Federico Mancinelli y Luciano Balbi; Mariano González, Mauro Bogado, Lucas Villarruel, Alejandro Romero Gamarra; Ramón Ábila y Lucas Chacana. DT: Eduardo Domínguez.

Cancha: San Lorenzo

Árbitro: Jorge Baliño

Horario: 16.15

Transmiten: Telefé y El Ojo del Huracán (AM 1090).

 


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