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Llegó el día que todos estaban esperando. No sólo los Quemeros, sino el mundo del fútbol entero. Las puertas del Ducó volverán a abrirse por primera vez tras el horror, y la fiesta tendrá lugar luego de esos tres o cuatro minutos donde el destino parecía la muerte, donde les anunciaban que el accidente era inevitable y que solamente les quedaba la chance de rezar. Y aunque no habrá forma de eliminar ese recuerdo, sí se podrán sanar las heridas del corazón, las que son más profundas, esas que pueden llegar a trascender con el tiempo. Porque más allá del amor de sus familias, “el fútbol es el mejor remedio, lo que nos hace felices”, tal como lo dijo Mancinelli. Esta noche Huracán recibirá a Atlético Nacional en la Libertadores, e intentará dejar atrás la pesadilla que les tocó vivir hace 13 días en Venezuela.

El último 9 de febrero en Patricios se hablaba de un milagro porque el Globo se clasificó a la fase de grupos de la Copa con un gol en el último minuto ante Caracas. Pero lo realmente increíble llegó al otro día, cuando el plantel se salvó de un tremendo accidente camino al aeropuerto, donde el micro terminó volcado entre las montañas.

Hoy la mayoría del plantel tendrá su ansiada vuelta pero no todos. Mendoza y Toranzo, inmovilizados tras su última intervención quirúrgica, verán juntos el partido por TV pero estarán presentes desde la distancia. Porque lejos de hundirse en la amargura por los meses de recuperación que les llevarán sus lesiones, la confesión del Pato al decir que “perdí parte de los dedos pero perdería más cosas por Huracán”, refleja que nada podrá desarmar a un grupo que “gracias a esto, quedó más fortalecido que nunca”, según Nervo, su propio capitán, quien tampoco podrá jugar debido a una fisura.

El plantel realizó ayer su última práctica en el Tomás Ducó -no lo usaba para entrenarse desde el año pasado- y luego volvió a concentrarse en el Hotel Abasto como tantas otras veces, y también como nunca. El buen ánimo post entreno invadía los pasillos, y la intención de una la vuelta de página era generalizada. Si hasta Domínguez, de semblante siempre serio y reservado, esbozó alguna que otra sonrisa entre respuesta y respuesta ante la prensa.

Si bien hubo un pedido de postergación no correspondido para posponer el partido ante los colombianos, los mismos jugadores confesaron que no ven la hora de regresar otra vez al verde césped, levantar los brazos, y reencontrarse con su gente, la misma que en señal de bienvenida les devolverá el saludo al compás de una melodía llena cariño y agradecimiento por todo lo conseguido. Una tribuna que llenará sus gargantas de gritos de aliento ante esos 11 tipos que representarán otra vez a decenas de miles en una competencia internacional, esos que llevarán el Globo a volar por todo el continente, los que gambetearon al destino y golearon a la muerte. Los que hoy tendrán su resurrección. Los que intentarán llevar a Huracán a lo más alto, otra vez.

Síntesis:

Huracán: Marcos Díaz; José San Román, Mario Risso, Federico Mancinelli, Luciano Balbi; Matías Fritzler, Mauro Bogado; Cristian Espinoza, Daniel Montenegro, Ezequiel Miralles ; Ramón Abila. DT: Eduardo Domínguez.

Atlético Nacional: Franco Armani; Daniel Bocanegra, Francisco Nájera, Alexis Henríquez, Farid Díaz; Sebastián Pérez, Alexander Mejía; Orlando Berrío, Sherman Cardenas; Víctor Ibarbo, Jonathan Copete.  DT: Reinaldo Rueda.

Árbitro: Roberto Tobar (Chile). Asistentes: Raúl Orellana y José Retamal.

Estadio: Tomás Adolfo Ducó

Transmite: Fox Sports y El Ojo del Huracán (AM 1090).


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