Huracán ya siente lejana esa primavera de alegrías deportivas y presentaciones dignas en las copas internacionales. Los más de cien días de receso invernal parecieron un período de preparación para los hinchas más que para los jugadores, pues un torrente de desilusiones llegó con el preludio de la temporada: plantel desarmado, eliminación de la Copa Argentina, renuncia temprana del entrenador. Una clasificación de escritorio a la segunda competencia de clubes más importante del continente apaciguó durante unos pocos días el agobio de ese otoño futbolístico, pero el clima gris reapareció en el horizonte tras la floja exhibición del equipo en La Plata ante un Gimnasia que, con poco, se quedó con el triunfo y relegó a los de Parque Patricios al puesto 22 de la tabla de posiciones y al 23ro de la de promedios.

Aún con el planteo insólito desde la elección de ciertos jugadores para determinados puestos (Araujo, carrilero; Montenegro, volante central), más el sopor físico y técnico de un grupo que le solicitó al DT entrenar sólo una vez al día porque no está acostumbrado a hacerlo en doble turno, el Globo lució menos endeble en el fondo y generó más situaciones de gol que en la caída ante Temperley. Claro está, el duelo con el Gasolero es un parámetro poco pretencioso incluso para este Huracán sin idea de juego definida. Esa carencia de un plan a llevar a cabo se apreció tanto en el rendimiento colectivo como en las declaraciones de Caruso Lombardi, que apuntó sin razón al árbitro Andrés Merlos por un off side inexistente antes del foul grosero de Nervo a Nicolás Ibáñez y un supuesto penal a favor por mano en el área del Lobo.

La definición ordinaria de Lucas Litch, que acertó en esperar a Marcos Díaz hasta último momento para rematar despacio y casi al medio del arco, fue un reflejo de una realidad que se le impone a Huracán: no hay que hacer mucho para vencerlo. Para desterrar ese axioma, deberá trabajar mucho, en conjunto y a contrarreloj, pues el fixture anuncia una seguidilla que definirá el futuro del DT y el rumbo del Globo en el torneo: Rosario Central, San Lorenzo, Racing y River. En aquellos dichosos duelos con rivales del extranjero en la primera mitad del año, cuando el panorama pintaba oscuro, los jugadores sacaban un plus para plantarse de igual a igual ante cualquiera. Quizás las nuevas urgencias, aunque no tan bondadosas como avanzar en una copa, ablanden la voluntad del plantel y propicien una comunión con el técnico que evoque esa idoneidad añorada.

Foto: Agencia DyN


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