Huracán empató sin goles ante Universitario en Bolivia y volvió a sumar de a uno en la Copa Libertadores. El Globo tuvo un mal rendimiento colectivo, pero se vio favorecido por un Matías Giordano que tapó todo lo que el local generó. Tres puntos en esa misma cantidad de partidos ubican a los de Parque Patricios en el segundo lugar del Grupo 3, a la espera del duelo entre Mineros y Cruzeiro.

Foto: Facebook Huracán Oficial

Defender y contraatacar es una premisa histórica para afrontar los compromisos de Copa Libertadores en condición de visitante. Muchos ejemplos sirven para demostrar lo efectiva que resulta tal estrategia. Sin ir más lejos, el último campeón del certamen, que curiosamente será el próximo rival del Globo, se consagró sin conocer el gusto del triunfo fuera de casa. No obstante, el Huracán de Apuzzo, que indudablemente se ha convertido en un equipo difícil de vencer, juega al límite. Anoche, en Sucre, consiguió otro resultado valioso, pero dependió de forma exclusiva de dos factores: la excelente actuación de Giordano y la fortuna.

De las muchas preocupaciones originadas en el receso de verano por el (poco) recambio de la formación titular, quedó descartada una de ellas. Marcos Díaz tiene suplente. La actuación del arquero ex Brown de Adrogué en el estadio Olímpico Patria fue sensacional. Por arriba, por abajo, en llegadas de elaboración y en balones detenidos, en los primeros minutos y en los últimos. Las respuestas a los mil y un ataques que gestó Universitario fueron más que satisfactorias por parte de un jugador que acalló críticas tras tomar una posta muy caliente. Figura quemera en los 2800 metros de altura de la capital constitucional boliviana.

La suerte fue el otro ingrediente fundamental para la cocción del empate. La poca contención en el medio y la falta de marca por las bandas implicó que centros y pases hacia el lungo Mercado -centrodelantero de los Rojos- llegaran a lo ancho de toda la cancha. Además de la mencionada performance destacada del hombre bajo los tres palos, la faena de Martín Nervo y Eduardo Domínguez fue lo suficientemente eficaz para apagar alarmas y asegurar una igualdad que será útil si los de Parque Patricios logran imponerse ante el mismo rival en el Ducó (próximo partido de Copa). La flaqueza de fútbol dejó un rastro de intranquilidad que excede al resultado, una grieta en el juego que deberá cerrarse para conseguir la ansiada clasificación.


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